Mejor perderse que nunca embarcar

15 de octubre 2015
Lima- Perú

Era momento de alistarme para ir al aeropuerto Jorge Chávez de Lima. Mi destino: Barcelona.

Mi mamá me había hecho una blusa azul que la iba a estrenar ese día, entonces el outfit ya lo tenía. También pesé las maletas, revisé nuevamente mis documentos y confirmé la hora de salida de mi avión (just in case).

Mi padre empezó a calentar “su nuevo” carro. Qué difícil fue despedirme de mi bello Peugeot 208, pero me alegraba saber que tenía el mejor dueño (ya estando aquí no extrañé mucho el carro porque el transporte público es increíble).

Salimos al aeropuerto.

Cómo olvidar esa bella mañana y ese usual tráfico limeño. Yo había comprado mi ticket de avión para salir temprano de Perú y así evitar la congestión vehicular, pero no funcionó (¿pasa lo mismo en tu ciudad?).

El carro no avanzaba y yo ya estaba imaginándome perdiendo el vuelo, informando a Esic que no llegaré a tiempo, avisando a mi hermana que no me vaya a recoger, etc (#dramaqueen).

Pero llegamos bien.

Sentía mucha emoción, era la primera que me mudaba a otro país, a otro continente.

En el check-in todo fue felicidad, llené mis documentos, me los sellaron, hasta que…..me pesaron las maletas. 5 kilos de exceso (hasta ahora no sé qué hice mal al pesar las maletas en casa). A descargar cosas.

No sé si te ha pasado pero cuando estás en el check- in y algo sale mal aparecen los nervios.

No encontraba la llave de mi maleta, se me cayó, en fin. Tuve que salir de la fila y buscar a mi familia para darles las cosas que tenía que dejar. La maleta ahora pesaba 23 kg.

Llegó el momento de despedirme. Pero primero, como toda buena familia latina, empezaron las fotos. Eso nos relajó un poco.

En ese momento me di cuenta del gran paso que estaba dado. Estaba literalmente dejando todo lo importante para mí en Perú.

Me despedí feliz. No hubo llantos, solo caras tristes. Por cierto, yo no suelo llorar en lugares públicos, sé contenerme aunque tenga muchas ganas.

Ingresé a Migraciones. Todo bien, muy amable todo el personal. Luego busqué mi sala de embarque y me puse cómoda a esperar mi vuelo de 11 horas Lima- Barcelona.

Mandé whatsapp a mis amigos, volví a hablar con mi familia y me tomé una foto para el facebook que no salió perfecta pero captura bien mi emoción (los móviles en esa época no tenía buenas cámaras jaja). Igual les comparto la foto porque hay confianza entre nosotros 😉

Mientras esperaba el vuelo de Iberia recordé que es bueno dejar los miedos ante nuevos retos.

Que es mejor llenarse la vida de “qué bien que lo hice” en vez de “¿qué hubiera pasado si” y que, como dice la canción de Diego Torres:

“Es mejor perderse que nunca embarcar,
Mejor tentarse a dejar de intentar”

Y qué bien se siente embarcar por lo que quieres, sueñas y sabes te hará feliz.

Un abrazo mediterráneo para ti.

Patricia.

4 comentarios en “Mejor perderse que nunca embarcar”

  1. Que gran momento Patricia ,muy linda y envidiable experiencia!!!.
    Raro lo del exeso!!yo viaje este año aca en Argentina con 3kg de más,pregunte y me dijeron estaba dentro del marce,igual siempre llevamos de más.El tiempo te enseña que lo que valen son las experiencias vividas y los afectos!!.
    Cuanto hiciste en casi 6años….Felicitaciones.
    Espero tomar un café por Barcelona y que me tires los mejores tips para volver a recorrerla!!!ABRAZO

  2. Hola Patricia! Llegué acá por tus videos, me gustó mucho este post! Espero también pronto poder embarcarme en una aventura similar, saludos desde Buenos Aires!

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